Historia

En 1870 se crean en Alicante dos logias masónicas, debido a las corrientes que en aquel entonces dividían la masonería: la Logia Alona y la Logia Puritanos. 4 años más tarde se fusionan, manteniéndose el nombre de la primera. Los primeros años de la nueva logia alicantina son muy prometedores, siendo Juan Such García su primer Venerable. Muchos son los adscritos, y se establecen filiales en Aspe, Crevillente, Elche, Dolores, Petrel, Villena, Monóvar y Tibi. Sin embargo, de nuevo surgen discrepancias internas, que llevan a una nueva separación en 2 logias en 1878. Aquellos masones que se mantienen fieles, refundan la logia denominándola “Logia Constante Alona”. Durante esta primera época, la Logia desarrolló una activa labor de difusión social de los ideales masónicos. Creó en 1880 nuevas columnas en San Vicente, San Juan, Agost, Castalla y Denia. 3 años después también en Santa Pola, Benejama y Alcoy. Ese mismo año la logia crea el periódico La Humanidad, de la mano del masón Eduardo Oarrichena ‘Plutón’. Tuvo un gran éxito llegando a convertirse en los años venideros en la publicación masónica más importante de la época.

Debido a la ilegalización de la masonería, por aquellas fechas tuvo que adoptar un estatus de Sociedad Benéfica. Su actividad social fue muy extensa: fundó colegios gratuitos para niñas y obreros, celebró conferencias y certámenes científicos y literarios, creo una escuela de artes y oficios, promovió una sociedad para extinguir la mendicidad y realizó campañas en contra de la pena de muerte y de la esclavitud. En los años finales de la década de 1880 sufre 2 nuevas escisiones que debilitan en gran medida a la Logia, y suponen el cierre del exitoso periódico La Humanidad. Tras unos años convulsos, en 1898 se reestructura asumiendo la fusión de otras 2 logias alicantinas. Pese a esto, nuevas divisiones internas aparecen en 1907 y la Logia Constante Alona termina por desaparecer en 1909. Sin embargo, algunos masones alicantinos deciden refundarla 4 años después, con Enrique López Torres ‘Sócrates’ asumiendo el papel de Venerable. Así empieza un periodo de consolidación en el que aumentó el número de socios y la influencia durante muchos años. Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, la Logia tuvo un papel destacado asumiendo refugiados de ambos bandos y recaudando fondos para los mismos.

Pasan los años, y en los años 20 la masonería española se reorganiza y la Logia Constante Alona asume un papel principal en su región, siéndole otorgada el número de orden 1 en la Gran Logia Regional de Levante. En 1926 organiza en Alicante la Asamblea Nacional Simbólica. La oposición masónica generalizada a la dictadura de Primo de Rivera supuso una época de persecución y detenciones a muchos masones, también en Alicante. Sin embargo, el número de miembros no dejó de aumentar. Tras la caída de Primo, la Logia participó activamente en las históricas elecciones locales que propiciaron en 1931 la caída de la Monarquía, controlando y asegurando la legalidad de los comicios.

Durante la Segunda República la Constante Alona tuvo una gran presencia en política, pues muchos de los diputados y concejales electos eran miembros, como el alcalde Lorenzo Carbonell. En 1936 deciden comprar en propiedad el edificio de la calle Bazán número 36 para sus reuniones y demás actos. Sin embargo apenas meses después estalló la Guerra Civil. Debido a la persecución del bando franquista hacia los masones, conforme avanzaba la guerra fueron muchos los que se trasladaron a Alicante, la última ciudad conquistada. Muchos huyeron al exilio desde la urbe alicantina. Cuando la caída de la ciudad era inminente, la Logia Constante Alona decidió quemar su abundante documentación, para que no cayera en manos de las autoridades franquistas los nombres de los masones miembros. La poca documentación no quemada fue enviada a la masonería francesa. Con la instauración del nuevo régimen, la masonería fue prohibida en toda España, llevando la Logia Constante Alona a su desaparición. Desgraciadamente, apenas unos meses después la Alemania Nazi tomó Francia, por lo que la poca documentación salvada de la quema acabó en manos de las autoridades franquistas.

En 1997, 58 años después de su desaparición, la Logia Constante Alona volvió a abrir sus puertas. Poco a poco fue recuperando su esplendor de las primeras décadas del siglo XX. En 2002 se convierte en la segunda logia española en estar bajo los auspicios del Gran Oriente de Francia. Desde el 2022 pertenece a la Gran Logia Simbólica Española

Conócenos más